Posted by : Unknown 24 septiembre 2013

[Si no habéis terminado de ver Dexter, que acabó con la emisión del episodio 8x12 el pasado domingo, mejor no sigáis leyendo]


Dexter se despedía el domingo preguntándonos si recordábamos los monstruos con el título de su episodio final [Remember the Monsters?]. Sí, los recordamos, y probablemente de ahí venga mi desencanto general con el final de la serie, no sólo su último episodio, sino su última temporada en general.

Dexter siempre ha sido una serie que decidió desde pronto que cada temporada exploraría diferentes posibilidades en las relaciones de su protagonista con el resto de la humanidad, tratando de explotar sus carencias y diferencias uniéndolo con diferentes personajes que resultaban constructos de aquello que en el fondo ansiaba, aspiraba o descubría desear (muchas veces sorprendido) nuestro asesino en serie preferido. Es por ello, que, sobre el papel, las ideas de la última temporada de la serie, eran interesantes [debo añadir que, sobre el papel, la mayor parte de las ideas de la serie han sido buenas y ha sido en la ejecución y desarrollo de las mismas donde ésta ha caído en numerosas ocasiones]: enfrentar a Dexter con lo más cercano a una madre (después de hermana, mujer, amante, víctima y alma gemela, el rol más importante que quedaba por explorar con una mujer), acudiendo a lo que, presumiblemente, lo comenzó todo, como inspiración, y llegando incluso a presentar a dicha madre como una madre orgullosa de su hijo y convencida de su perfección y lugar en el mundo. Parecía en los comienzos de esta última tanda de episodios, pues, que había algo interesante que explorar ahí, incluso atisbándose que los guionistas podían entrar a tratar, para acabar con el personaje, cómo él mismo se enfrentaba a la realidad de lo que era. Aunque esto rápidamente quedó lejos de las intenciones principales (al igual que en enfrentamiento con Debra que pareció que, al final, estaba de acuerdo con cualquier cosa), acudiendo a la vuelta de su amor verdadero y definitivo (Hannah), a su rol como padre/profesor y al que sería el principal enemigo del año, el verdadero hijo de su madre espiritual, que volvía desde las cenizas en un giro francamente culebronesco pero que, una vez más, teóricamente tenía su aquel.


Todo lo relativo al protagonista, este año, parecía construido partiendo desde una idea interesante y temáticamente apropiada en la que nadie se molestó en profundizar para ver hasta donde podía llegar. Pero, si de algo culpo a los guionistas este año (el último, recuerdo), más de que superficiales, es de cobardes. Como si se encontraran en una cadena en la que no podían permitirse desafiar al espectador y proponerle dudas morales, y abrazando que los últimos años ya se habían convencido de que Dexter era el bueno, sin matices de la serie, este último año lo que han buscado es fabricar una salida para el protagonista que sirviera para hacerle seguir siendo el bueno al mismo tiempo que les permitía quitarse de problemas evitando que fuera feliz.

En vez de decidirse a examinar de verdad al personaje principal de la serie y lo que es, dándole la vuelta a la tortilla y preguntando al espectador "¿de verdad sigues pensando que deberías querer que este personaje triunfe?", han preferido ir por la otra ruta, la que humanizaba al protagonista olvidando qué es lo que ha hecho. Cierto, en el final de la serie, Dexter se da cuenta de que ha traído la desgracia a los que le rodean (un poco tarde, digo yo) y decide que su penitencia deber ser la de terminar sus días solo, lejos de quienes quiere, cortando troncos. Bien, y yo me pregunto, ¿si querían ir por este camino en el que Dexter llega a esta conclusión, porque no se da cuenta también de que todo lo malo que le ha ocurrido a sus seres queridos es porque era un asesino en serie y de que si se va a Argentina con su amada y su hijo (a quienes, perdonen que les diga, está haciendo la vida miserable) y no vuelve a matar a nadie (cosa que ha descubierto ser capaz de hacer en el penúltimo episodio), todo irá bien?

Pero esto son especulaciones, la realidad es que los guionistas no han tomado riesgos creativos este año y se han conformado con la mediocridad y la superficialidad en el tratamiento de sus ideas. Sí, miren un ejemplo del último episodio: Debra es herida y Dexter recibe una llamada sobre su estado, ¿tiene que decidir si coger un avión o ver a su hermana en el hospital, lo cual puede que le complique la salida de Miami? No, porque el avión no salía de todos modos, porque los guionistas ponen una tormenta en el final de la serie para que les sirva como ayuda para barrer su incompetencia (les vale para un roto o para un descosido).


Cobardes, sí, pero además, en la tradición de sus peores momentos en la subtramas de la serie, olvidadizos: casi todo lo que aparece esta temporada en el camino de Dexter, no es relevante al final de la misma (da igual que Oliver/Daniel sea hijo de la doctora Vogel, que haya matado a su "aprendiz"... lo único que importa es lo último que ha hecho, herir a Debra, que no digo que no sea importante), sólo importa lo que importa, y es a dónde quieren llegar los guionistas y parece que querían hacerlo a través de la muerte del segundo personaje más importante de la serie, quien se va de una manera muy simbólica y apropiada que se ejecuta carente de emoción e impacto.

No hablaré de qué demonios pensaban con la trama de Masuka y su hija o la mera existencia de un personaje como Elway, que ha terminado siendo la nada, un vehículo no muy interesante para obstaculizar la trama. Pero sí de que este año era el momento de dar un paso adelante y no a un lado, de afrontar que Dexter es un asesino que ha matado a decenas de personas. Esto no hace que no sea humano o que no se pueda jugar con la idea de que ha ido evolucionando hacia la humanidad desde un punto inicial en el que había sido puesto por su padre y la doctora Vogel (de forma equivocada) basándose en que no podía ser una persona. Esto lo que hace es que es un personaje que merecía un final diferente, quizá un castigo no autoimpuesto de "forma honorable" por su propia y santa figura, quizá la culminación de su humanización cuando menos la necesita y más la odia (hay flashes de que esta idea alguna vez saltó en la mente de los creadores, pero tampoco se le da forma).


Pero, al final, hemos tenido lo que hemos tenido. Los finales de serie son complicados de escribir y nunca satisfacen a todos, pero pueden ser más o menos adecuados en su idea principal. En este caso, yo creo que la peor idea es la que ha tomado vida. Sí, hacer a Dexter humano al final y entonces hacer que sufra solo es una idea clara, pero en este caso, está tan mal ejecutada, tan poco ganada por la historia, tan carente de emoción para quien la ve desenvolverse (en parte la culpa también hay que asignarla aquí a la estructura y torpeza general de la temporada, que ha hecho que casi todos perdiéramos interés en qué iba a ocurrir y la poca implicación con los personajes que nos quedaba), que todo termina siendo, más allá de los matices e incluso dejando de lado casi todo lo que he dicho, underwhelming [perdonen mi falta de vocabulario castellano, pero esta palabra en inglés es la que mejor define lo que siento]. Peor aún, si hay algo que siento ahora, es indiferencia. Ya se sabe: no hay mayor desprecio, que no hacer aprecio.

P.D.: El flashback es bastante obvio y cutre. No quería dejar de decirlo.

P.D. 2: Perdonen el título (suena pedante) pero usar los famosos versos del poema The Hollow Men de T S Eliot me resultó muy apropiado.

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