Posted by : Dani López 01 octubre 2013

[Por favor, si no habéis visto el último episodio de Breaking Bad, no sigáis leyendo.]

Si el otro día tocó hablar del decepcionante final de Dexter, hoy toca hacerlo del de Breaking Bad, una serie muy superior a aquella, que tuvo una muchísimo mejor recta final.


Satisfecho al terminar de ver Felina, se abrió paso dentro de mí una sensación que no recuerdo haber sentido al terminar un episodio de la serie: la de una ligera decepción. ¿Pero cómo era posible? ¿Completamente satisfecho y decepcionado al mismo tiempo? Algo extraño acababa de ocurrir y, quizá, todo tenga que ver con que la sensación de satisfacción era demasiado plena y el último episodio, demasiado perfecto argumentalmente (dirección y actuaciones, por cierto, madre mía, inigualables). Algo no terminaba de encajar. No estaba temblando, no estaba llorando, no estaba mordiéndome los dedos, "simplemente" estaba muy satisfecho.

Al final, empezaré dejando las cosas claras, me ha parecido un gran final pero, lamentablemente, no me ha parecido genial. ¿Cómo podría haber acabado entonces la serie para que me hubiera dejado contento? No tengo ni idea. Quizá, y éste puede que sea uno de los problemas, si este episodio tenía que existir, no había una mejor forma de concebirlo. Puede que después de vislumbrar el magistral final que había enterrado en Granite State (algunos dirán que también en Ozymandias, pero para mí el siguiente episodio era más demoledor emocionalmente y más parecido a un final que me hubiera dejado tiritando), nada me hubiera satisfecho después. Pero el resultado es el mismo: Felina no ha destrozado mi mundo y me ha hecho sufrir, sino que ha resuelto todos los cabos sueltos de la serie y, además, ha terminado con Walter White triunfante, sonriendo en su último momento, después de que todo (esta vez y teniendo en cuenta las circunstancias) su plan terminara a la perfección, incluso lo no planeado.


Y es que, si os fijáis, Walter empieza el episodio rezando a algún dios [ex machina] que le permita cerrar todos sus asuntos pendientes y, al final, lo consigue: consigue encontrar un modo de llevar el dinero a su familia, consigue matar a los nazis y a Lydia, libera a Jesse una vez que sabe que es un prisionero, no un socio, puede matar el mismo al tío Jack y ver a Jesse matar a Todd, da a Skyler algo más para negociar con las autoridades e incluso, admite (tanto a ella como a nosotros) lo que todos han querido siempre escuchar de su boca, que todo lo que ha hecho, lo había hecho por él, no por su familia (¡y hasta rechaza saber dónde el resto de su dinero y mata a Jack!). Todo sale bien y termina muriendo, en el laboratorio que tanto le gustaba, de un modo u otro, por su propia mano, no por culpa de su horrible enfermedad.

Ahí está el problema que me surge con este final: todo sale bien y, además, todo sale bien para un personaje que no se merece redención o un final feliz. Y, sin embargo, viendo el episodio, pequeñas sonrisas cómplices se me escapaban viéndole triunfar, viendo al protagonista de la serie, al que ya no deseaba nada bueno, alzarse incluso cayendo. Puede que ahí esté uno de los grandes méritos de la serie y del episodio, el haber conseguido que, incluso a estas alturas, de algún modo y en lo más profundo de mi alma, quisiera que Walter White ganara. Ya ganó al final de la cuarta temporada, pero ahí (hay gente que comenta que ahí pudo acabar la serie: no me hagan reír, que eso sí habría sido un desastre), nunca sentí otra cosa que asco. Aquí, sin embargo, pese a todo, terminé el episodio, y me sentí satisfecho. El que hayan conseguido esto, pese a ser consciente del hecho, me hace quitarme el sombrero ante Gilligan y sus guionistas.


Entonces, ¿con qué me voy de la serie, con qué sensación? Si una cosa no ha hecho este episodio, es disminuir mi admiración y amor por la misma, así que me voy con la pena de que no volveré a ver nada parecido y confusamente satisfecho. Sí, al mismo tiempo, estoy deseando que el cierre de la serie hubiera sido tan valiente, sorprendente y catártico como muchos de los demás episodios, así que supongo que, en parte como el propio Walter, que muere feliz, pero muere, yo también me despido de Albuquerque, con una sonrisa en la cara por haber conseguido lo que quería, pero no poder llegar a disfrutarlo plenamente.

P.D.: Os recomiendo mucho que leáis este análisis de la serie y el final que ha hecho Valen en su blog. Es magistral y te hace plantearte muchas cosas, lo que considero lo mejor de todo.

5 Comentarios.

  1. Me quedó la misma sensación, buenísima crítica.

  2. Anónimo says:

    Quizás esa sensación os viene porque ha terminado como todos sabíamos que tenía que terminar.

    Podían haber realizado un salto triple mortal invertido, podían incluso no haber saltado pero ninguna de las dos opciones hubiese sido coherente con el desarrollo de toda la serie. Eligieron saltar, saltaron clavaron los pies levantaron las manos y aplausos señores y señoras, la perfección.

  3. Javi says:

    Comparto tu sensación. Todo bien, pero todo bien? Un final perfecto. El único posible. Nadie quería ver a Walter White pudriéndose en una cabaña en 'Granite State'. Nadie quería ver a Todd volando los sesos a Jesse Pinkman como hizo con Drew Sharp. Nadie esperaba que el mecanismo diseñado y fabricado en el desierto por Walter fallase como pasó con el plan original para matar a Gus. Y sin embargo si se hubiese dado alguna de esas alternativas no tendríamos esta sensación. Y podría haber pasado, como tantas y tantas veces han pasado cosas parecidas a lo largo de la serie...

  4. Nahum says:

    Yo también tuve una sensación parecida, Dani, acrecentada por el tono incluso espiritual (el rezo, el sueño de Jesse, los recuerdos) de algunos momentos, cosas que nunca antes había hecho Breaking Bad.

    Mi idea es que Gilligan -al igual que la peripecia argumental de Walter- se empeña en reforzar visualmente el cambio de Walter. Nunca antes, en toda la serie, le habíamos visto aceptarse así ("lo hice por mí. Me gustó...").

    Su forma de ofrecer algo diferente... fue ofreciendo algo previsible. Y Breaking Bad jamás había sido previsible.

    Creo, en todo caso, que el final irá ganando con el tiempo, puesto que lo veremos más como epílogo, como una especie de última vuelta para alcanzar la paz interior de Walter.

  5. ¡Gracias a todos por comentar!

    BAL Pablo Balsera: Muchas gracias.

    Anónimo: Probablemente, aún así, algo se me perdió, pero volveré a verla en un tiempo.

    Javi: El "podría haber pasado" es una de las razones, supongo, para la sensación, sí.

    Nahum: Es una idea interesante lo de que dices de ofrecer algo diferente ofreciendo algo previsible, y el tema visual y espiritual. Lo mejor de esta serie es la de cosas de las que podemos hablar (últimamente, después de leer el post que hizo Valen en alfinaldelaescapa.com, empiezo a ver algunas cosas diferentes, aunque no cambia mi sensación). Como dices, yo espero revisitar la serie en un tiempo y ver cómo se asienta entonces en mi mente, porque con muchas cosas me ha ocurrido que la sensación ha cambiado con el tiempo. Veremos.

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