Posted by : Dani López 28 septiembre 2011

De tanto en cuanto, aparece un texto, unas declaraciones, un ensayo o un personaje que inflama cada palabra de la red. Muchas veces es porque la personas que andamos por Internet de forma habitual, sentimos que hay un cierto número de personas el mundo de la cultura (o, perdonen, hay un cierto número de personas a las que les dejan opinar, cobrando, sobre lo que sea) que vive en su propio microcosmos y no lo sabe. Por que hay gente que "va a su bola", y lo sabe, y como es consciente de ello, no opina sobre lo que no entiende o sobre lo de cuya extensión, por lo menos, no tiene una idea clara. Pero hay gente que que escribe sobre lo que sea y demostrando que no tiene ni idea incluso a los ojos de un simple aficionado de pacotilla, como yo.

Enrique Lynch, de los Lynch de siempre, fue un zoólogo y ornitólogo argentino que falleció en 1935... ah, no, ése no es. Enrique Adolfo Juan Lynch Frigerio es un escritor... bueno, así se presenta, que ha escrito varias cosas, incluso alguna sobre el mundo de la televisión, y de quien no he leído nada más que el artículo que nos trae a este humilde post. No sé nada más de él a parte de que le dejan escribir en El País y de que no es la primera vez que la red habla de sus "opiniones". Bueno, eso y dos cosas más: que no tiene ni idea sobre lo que escribe cuando habla de series de televisión y de que #EnriqueLynchFacts tendrá una buena acogida en Twitter cuando leáis este post. Es decir que, siguiendo mi propia lógica, que yo hablara de su opinión sabiendo tan poco sobre él, quizá no sería adecuado pero, qué va, es lo que tiene escribir "artículos de opinión" (donde sea), que puedes decir lo que quieras sin tener ni puta idea.

Y es, lo reconozco, una maravilla leer el artículo "La vida en serie" del señor Lynch, una maravilla porque no he dejado de ejercitar los músculos de mi rostro y eso dicen que es muy bueno. No voy a ponerme a desarmar el artículo línea a línea, algo que sería bien fácil, pero quiero señalar y comentar algunas de las cosas que más me han llamado la atención dentro del artículo, que más me han hecho reír o llorar. Por supuesto, no éstas no son todas las cosas que se pueden comentar del texto, ni si quiera todas las que yo podría comentar, pero no quiero extenderme muchísimo (pese a que tengo tiempo de sobra para escribir lo que quiera, porque soy un ocioso).

1. Lo primero que llama la atención del texto es que nos deja con la sensación de que, casi seguro, Enrique sólo ha visto 5 series: The Wire, The Sopranos, Mad Men, In Treatment y, me arriesgo, Gossip Girl. Toda la gente que escribimos de forma profesional o no sobre series de televisión o sobre televisión en general, sabemos que cuando un texto de alguien que no estamos seguros si sabe sobre televisión, cita ciertas series y ciertos tópicos sobre ellas, casi confirmamos que su visión sobre el mundo de las series es tan limitado y su opinión tan válida como la de alguien que opina sobre literatura habiendo leído El Quijote, 100 Años de soledad, La Metamorfosis, Ulises y, me arriesgo, A Shore Thing. Incluso al terminar dice "la propia extensión de las series muestra que nada se juega en ellas, nada se revela o se desentraña en sus historias sino que, en rigor, todo se repite", prueba de que ha visto The Wire, pero ese análisis vale para esa serie y otro puñado, no para todas. Para un análisis de esta gran serie, por otro lado, qué coño, mejor os leéis lo que escribió este iletrado que os habla ahora.

2. "(...) estas series muestran que tenemos mucho tiempo para dedicar a actividades improductivas, como seguir interminables sagas de episodios de situaciones humanas más o menos dramáticas o sugestivas (...)". A toda la gente que curra como una bendita y saca este país adelante le hace mucha ilusión saber que llegar a casa y ver series para desconectar y entretenerse es una signo claro de que les sobra tiempo libre...

3. ... y de que, además, no tienen amigos ni familia. "(...) El ordenador es la prótesis perfecta del solitario y las series, el género idóneo para paliar esa soledad (que, por cierto, no es lo mismo que gozar de la compañía de alguien pero que, en contrapartida, tiene la ventaja de que no impone ninguna obligación ni compromiso) (...)". Por que, claro, a ninguno nos gusta ver series en compañía ni compartimos esa afición con nuestros seres queridos, sino que somos una raza solitaria y lamentable que no puede apagar el ordenador porque, vete a saber, igual luego no se vuelve a encender. Y eso sí que sería un drama.

4. "(...) me refiero, como es obvio, a las que tienen manifiestas pretensiones cinematográficas y no se contentan con servir de entretenimiento (...) a medida que uno avanza en la serie, tiene la impresión (falsa) de que cada vez sabe más acerca de sí mismo y de los demás (...)". Oh, es cierto, hay series que tienen pretensiones cinematográficas... pero, ¿qué es eso? ¿Quiere decir eso que tienen pretensiones artísticas elevadas? ¿Pero ha ido este santo hombre al cine últimamente? ¿Sabe la cantidad series que no tienen la más mínima pretensión (la mayoría)? ¿Cree de verdad que gracias a las series creemos estar aprendiendo más sobre nosotros y la naturaleza humana? Vaya, eso sí es darles crédito... "(...) Con el correr de los episodios y la sucesión de "temporadas" durante semanas y meses, uno llega a sentirse en convivencia con los personajes y sus situaciones y poco a poco llega a habitar un mundo enteramente determinado por la ficción (...)". ¿Ficción? ¿Pero The Office no es un documental?

5. "(...) Las series son dispositivos de ejemplificación o, mejor dicho, de reiteración que nos permiten asomarnos a vidas que, por fuerza, han de parecerse a las vidas nuestras, pero -eso sí- sin darnos ninguna clave que pueda explicarlas, mientras llenan el tiempo vacío que deja la vida verdadera (si es que existe algo semejante) (...)". Uala, qué profundo... Es verdad, gracias a las series, mi vida no tiene vacíos, gracias a ellas, puedo saber cómo son otras vidas que no son la mía y, por fin, no tengo necesidad de levantarme de la silla y apartar la mirada del ordenador que alumbra mi triste soledad.

Como decía, sólo quería comentar un par de cosas pero el resumen está claro: el texto es parcial, ignorante y, al mismo tiempo, contemplando como el total una sola parte, le otorga a las series de televisión un poder que ni los más entusiastas le damos. Pero todo lo dicho, simplemente, parte del no conocimiento y del creer que se sabe de algo cuando, está claro, no se tiene ni idea. Estoy seguro de que el señor Lynch sabrá mucho más que yo de muchas cosas pero, basándome en este texto que se pudo leer ayer en la página de El País, no puedo si no encontrarme ante la certeza más absoluta de que, por lo menos en esto, poco o nada puede enseñarme.

P.D.: creo que tiene potencial hasta hacer chistes con David Lynch. Gracias, Enrique.

3 Comentarios.

  1. Suscribo todo. Nada que añadir.

    Saludos!

  2. Yo contestaré de esta forma: Mejor que ver Sálvame.

    Adiós (y gran artículo).

  3. Dani says:

    Spoiler Alert!: Saludos. Me alegro de que lo suscribas.

    Mr. Nobody: Sí, mejor xDDD Y gracias.

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