Posted by : Dani López 11 julio 2010

Comenzó True Blood su temporada cogiéndolo donde lo dejó y no trayendo demasiadas esperanzas, pero sí reteniendo su "encanto". En cualquier caso, los dos siguientes episodios me han dejado buenas sensaciones dentro de las pervertidas leyes de la física del universo en que esta serie es la mejor del mundo. Y ésto es porque los argumentos me están interesando bastante (sí, yo también estoy sorprendido) y tampoco se les está yendo demasiado... aún. Porque sabemos que pasará y, en varios momentos, ya ha pasado. Podemos tomar como ejemplos muchos instantes del primer episodio, el menos contenido de los que llevamos emitidos, o el final del tercer episodio, con una escena de lo más retorcida (como ya destacaba Adri). Y es que, si bien los argumentos pueden interesarte más o menos, lo que nunca cambia y siempre es una constante en mayor o menor grado, es la provocación, perversión y momentos retorcidos de la serie, así como la cantidad de personajes que quieres matar y amar al mismo tiempo. Pero, me pregunto yo, teniendo en el centro de la serie unos seres perversos y amorales por naturaleza (no tienen porqué actuar siempre así, claro), que se alimentan de sangre, ¿qué podíamos esperar? De hecho, algo menos, es poco deseable: siempre ha de haber violencia, sangre y sexo, por lo menos, flotando en el aire.


Lo único que por ahora permanece inalterado a estas alturas entre mis amores a la serie son dos personajes: Jason y Eric. El segundo porque se conduce con elegancia y es fucking cool, salvaje (si hace falta) y tiene su historia. El primero porque, para mí, tiene las mejores líneas de diálogo de la serie: su estupidez le encumbra como una auténtica máquina de escupir frases lapidarias cargadas de errores y maravillosas confusiones. Cada vez que abre la boca, sabemos que algo gracioso saldrá. Obviamente, algo tiene que tener la serie para hacer que la siga, no sólo éso, y lo tiene. Muchas veces no sabría decir qué es, pero está ahí. Me gusta mucho el mundo de los vampiros, su jerarquía, sus movidas y políticas, sus medios y cómo Bill no encaja dentro de él e intenta navegar rodeado para salvar su vida y la de Sookie. Ambos son terribles personajes. No (o no sólo) en el sentido de que son personajes pobremente construidos, sino que son personajes protagonistas que no despiertan ninguna simpatía hacia el espectador que, la mayor parte de las veces, preferiría que estuvieran muertos.


En cualquier caso, yo sigo con ella. Sé que la cantidad de momentos WTF! va seguir siendo alta y que, probablemente, alguna me líen en la temporada que la deje coja pero, qué demonios, placer culpable o no, por ahora siempre me tendrá ahí.

2 Comentarios.

  1. Pero es que esta es la serie de los WTF, sin duda alguna. Es decir, después del final del tercer capítulo yo creo que hasta han reinventado el concepto de momento WTF xD.

    En fins, yo es que me lo paso pipa con ella, capítulo tras capítulo.
    En cuanto a Jason, yo creo que la gracia del personaje no son solo las frases lapidarias que suelta (que es verdad que el chaval es una mina), sino que es tan profundamente corto y tiene tan mala suerte que además es la cosa más adorable del mundo.

  2. Dani says:

    Lo de Jason totalmente de acuerdo.

    Y, sí, ¿verdad? Han reinventado lo que nos sorprende por WTF?

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