No creo que haya mucha discusión en qué es lo peor de Modern Family, la nueva y exitosa comedia de la ABC. No estoy hablando de que, pese a que es divertida y genial en ocasiones, en el fondo su fuerza está comprometida por su baja originalidad en cuanto al formato, principalmente, o en cuanto a su uso como base de los estereotipos, sino de otra cosa que es más complicado pasar por alto que estos dos defectos (que, vaya, así de primeras ya me parecen bastante importantes como para dejarlos pasar pero la verdad es que se perdonan bastante, por lo menos en mi caso, gracias a grandes momentos): sus finales.
La comedia avanza en su episodio con incorrección suficiente como para no resultar puritana, y con buenos chistes pero, de repente, llegó ella: la moralina. Bueno, llámenlo “x”, pero los últimos minutos de cada episodio apestan a lección, a algo que personalmente no soporto que intenten hacerme de forma descarada (cuando es sutil y no me doy cuenta, ¿cómo voy a quejarme?): adoctrinarme. Es doloroso ver cómo los episodios casi se echan a perder por el mal sabor de boca que la tontería deja en el espectador. Creo que conscientes de ello, en muchos episodios estamos teniendo pequeños epílogos que sirven como píldora para quitar el amargo sabor que deja ese moralismo (un huevo colgando y el otro lo mismo) que baña todo.
Sarcasmo ON En fin, que menos mal que está Modern Family para enseñarme lecciones sobre la familia y el amor, sino no sé qué haría con mi vida… Sarcasmo OFF Déjense de chorradas, señores guionistas y dedíquense a lo que (sí, pese a los demás defectos), les está saliendo tan bien, a lo que, en ocasiones incluso, está sorprendiendo, y dejen los mensajes a los políticos y al clero, que aquí venimos a entretenernos y a reírnos.
Sí, también es cierta una cosa, esos finales con voz en off tan maravillosamente puritanos y buenrollistas se han convertido en marca de la casa y, por supuesto, eliminarlos puede hacer que a alguno le parezca mal pero, personalmente, hay dos opciones posibles: eliminarlos por completo (no me voy a quejar) o maquillarlos, pasarlos por la máquina de la ironía y la inteligencia, cosa que tampoco estaría mal.
¿Qué opináis vosotros? ¿Os molestan tanto como a mí o no os duelen especialmente?
La comedia avanza en su episodio con incorrección suficiente como para no resultar puritana, y con buenos chistes pero, de repente, llegó ella: la moralina. Bueno, llámenlo “x”, pero los últimos minutos de cada episodio apestan a lección, a algo que personalmente no soporto que intenten hacerme de forma descarada (cuando es sutil y no me doy cuenta, ¿cómo voy a quejarme?): adoctrinarme. Es doloroso ver cómo los episodios casi se echan a perder por el mal sabor de boca que la tontería deja en el espectador. Creo que conscientes de ello, en muchos episodios estamos teniendo pequeños epílogos que sirven como píldora para quitar el amargo sabor que deja ese moralismo (un huevo colgando y el otro lo mismo) que baña todo.
Sarcasmo ON En fin, que menos mal que está Modern Family para enseñarme lecciones sobre la familia y el amor, sino no sé qué haría con mi vida… Sarcasmo OFF Déjense de chorradas, señores guionistas y dedíquense a lo que (sí, pese a los demás defectos), les está saliendo tan bien, a lo que, en ocasiones incluso, está sorprendiendo, y dejen los mensajes a los políticos y al clero, que aquí venimos a entretenernos y a reírnos.Sí, también es cierta una cosa, esos finales con voz en off tan maravillosamente puritanos y buenrollistas se han convertido en marca de la casa y, por supuesto, eliminarlos puede hacer que a alguno le parezca mal pero, personalmente, hay dos opciones posibles: eliminarlos por completo (no me voy a quejar) o maquillarlos, pasarlos por la máquina de la ironía y la inteligencia, cosa que tampoco estaría mal.
¿Qué opináis vosotros? ¿Os molestan tanto como a mí o no os duelen especialmente?































